Para su sorpresa, la cena iba de maravilla. Maisie incluso se había sorprendido a sí misma sonriendo unas cuantas veces. Pero ella todavía estaba en guardia. Sobre todo, cuando esta última se levantó con la gracia de un felino para acercarse y sentarse junto a ella.
- Creo que es hora de que me vaya a casa, mi padre se va a preocupar y...
- No, no se preocupará. Cortó con una voz misteriosa.
- Sí.
- No, ya que está en compañía de una hermosa mujer mientras hablamos.
Ella parpadeó.
¿Cómo podría