Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho de Matías Garcés olía a cuero inglés y a ese tipo de silencio que solo puede comprarse con décadas de discreción profesional. Valeria atravesó la puerta consciente de que las alfombras persas bajo sus tacones habían absorbido más secretos que cualquier confesionario, más traiciones que cualquier tribunal. Las paredes de caoba oscura exhibían diplomas de universidades que solo aceptaban apellidos con pedig







