Era un hermoso atardecer los últimos rayos del sol proyectaban largas sombras sobre los hermosos jardines de la mansión , en medio de esa luz dorada que se mezcla con los colores de las rosas , un hombre se acercaba lentamente.
Su andar era firme, su rostro marcado por las líneas del tiempo y las experiencias vividas. Ese hombre era Alexander, el amante perdido de Lady Eleanor, cuyo regreso traía consigo la promesa de cambios y una nueva vida.
Desde hace veinticinco años nadie sabía de Alexande