Un trato peligroso.
Narra Ignacia.
Dejando a Matías con su enferma protección fui en busca de Luisa a la que no he visto en horas, y no entiendo cómo es que se desaparece dentro de esta hacienda, si se suponía que ella se iba a sentir cohibida pero la muy socarrona parece que ha encontrado su propia diversión dejándome a mí en segundo plano.
Iba a tocar la puerta de la habitación cuando escuché a mi espalda— Ina, ¿estás buscándome?—En cuanto me giré ya mis ojos se encontraban entrecerrados.
—¿Por qué sonríes cómo