Miedo a ser doblegado. 2
Narrador.
Tras decir eso se marchó con dicho documento entre las manos y con un deje de esperanza que lo hacía sonreír aún estando destruido por dentro, e Ignacia miró hacia arriba evitando que las lágrimas abandonaran sus cuencas, pues no quería llorar. No quería hacerlo, pues deseaba afrontar todo con valentía; eso de llorar no iba a resolver cada uno de sus nuevos obstáculos y se propuso mostrarse firme.
Sí que tiene dudas, e inquietudes, tanto que todo su torrente sanguíneo se convirtió e