Dante luego de varias noches de desvelo lejos de sophie recordaba las palabras de Sophie que gritaba mientras tenía la pesadilla. . . no eres su hijo . . . no son sus hijos. Esas palabras se repetían en la mente de Dante una y otras vez.
Dante se encontraba sumido en un mar de pensamientos tumultuosos, incapaz de apartar de su mente las palabras que habían resonado en la oscuridad de la noche. "No eres su hijo... No son sus hijos". Las palabras de Sophie lo atormentaban, aguijoneando su conci