Dante sintió remordimientos por haber actuado de la forma en que lo hizo y trato de abrazar a Sophie pero ella, se apartó y exclamo . . .
–No hace falta que sigas fingiendo –le dijo con un suspiro–. No soportas mi presencia . . .
–No, lo único que explica es mi mal genio, aunque casi siempre soy capaz de mantenerlo bajo control –murmuró. Dante mirando a Sophie con arrepentimiento, se acercó a ella y logro abrazarla.
Sophie temblaba entre sus brazos, esforzándose por contener los sollozos qu