Había pasado tiempo y el embarazo de Sophie avanzaba. Dante no dijo nada más y trato de tener paz, por el embarazo. Al recordar a su madre, se había reforzado su convicción de que la única solución era casarse con la mujer que tenía delante, pero que hacer con la necedad de ella, al negarse. Si insistía en decir que no, entonces tendría que encontrar la forma de convencerla. Había visto cómo lo miraba.
–El embarazo te sienta bien –murmuró, relajándose en la silla y viendo el deseo en su rost