Sophie estaba en silencio los encuentros con Dante se hacían difícil. Dante tenía rato haciéndole preguntas que ella o no contestaba o solo lo necesario respondía. Cansado él tiró la servilleta sobre el plato.
Tenía que saber la verdad, pero ella se negaba a responder.
–¿Cómo vamos a solucionar todo no eres capaz de ser sincera conmigo? –le espetó, levantándose de la silla.
Sophie se llevó los dedos a la frente. El contante hostigamiento de él la agitaba, las dudas la embargaban a veces y