Fue como un ataque de pánico, como si se ahogara, con lágrimas que le revolvían el estómago. Era un manojo de nervios en sus brazos, tensa y luego flexible, sollozando pero distante. Sintió que ella lo apartaba y luego sintió su cabeza sobre su pecho, sintió la humedad de las lágrimas y luego su furiosa retirada mientras forcejeaba para liberarse. La soltó, pero ella regresó y entonces él... la besó.
La enfureció que esa fuera su respuesta, la enfureció tanto que lo empujó y luego se apartó, ho