Su mano lo rodeó y su boca y lengua lamieron y succionaron. Él le había enseñado a hacerlo.
"Ohhhh, Freya..."
Freya sintió que se tensaba, el empuje instintivo de sus caderas hacia ella, como si no pudiera evitarlo. Sus manos intentaban jalarla hacia atrás, pero ella sabía que era contra su voluntad. Nunca la había dejado llegar tan lejos, pero Freya, obstinadamente, quería verlo perder el control por su culpa y siguió adelante, ignorando sus rudas súplicas, hasta que finalmente sintió el calor