Kimberly bebió un poco de agua del grifo y volvió a la cama. Probablemente Asher se habría recuperado del sedante, pero eso no le serviría de mucho. Claro, podía rastrearla hasta el hospital, ¿pero luego qué?
Alex probablemente la mataría después de conseguir lo que quería de ella. Ella lo aceptaba. Si no hoy, pronto. La idea de la muerte la aterrorizaba, pero lo que realmente la hacía querer golpear las paredes con las manos y gritar era pensar que Asher jamás sabría que lamentaba haberlo juzg