Fue más que lo que Alejandro había dicho, fue la forma en que lo dijo, tan petulante y presuntuosa. Alejandro no era todopoderoso. Nunca lo había sido, aunque le encantaba fingir que sí. Alejandro no lo controlaba. La insinuación, incluso el más mínimo indicio de que lo hacía, le ponía los pelos de punta. Se lo demostraría a Alejandro. Haría lo que le diera la gana. Se acercaría a Lucia lo más humanamente posible, de cualquier forma que ella quisiera. Si ella quería hacer negocios, lo harían. S