Kimberly asintió. —Pero primero llamemos a mi padre —dijo.
Asher estuvo de acuerdo. Llamó a su padre tres veces, pero no obtuvo respuesta. Cuando dejó de intentarlo, Kimberly ya estaba muy nerviosa y caminaba de un lado a otro de la habitación.
—Mi padre a veces es muy despistado —dijo—. Hay veces que apaga el teléfono a propósito y se aleja de todo lo relacionado con internet. Dice que interfiere con su trabajo y, cuando hace eso, es muy difícil contactarlo, salvo en persona. Puede que eso sea