—Ayuda —grita Sarah desde el baño, sintiendo cómo un fuerte cólico la hace doblar. Siente cómo su intimidad se humedece y una fuga incontrolable de líquido que se desliza por sus piernas. Otro espasmo la hace gritar y gimotear—. ¡Ay, los bebés! —Solloza, alertando a Lukas.
El padre de los bebés, al escucharla, se coloca muy nervioso. Como capitán aeronáutico, ha ayudado en unos cuantos nacimientos, pero esto es diferente, es la mujer que ama y sus hijos. Corre apresuradamente, sintiendo su cor