Diez minutos después, Seraphina estaba al borde de la carretera.
El frío de la noche chocaba contra su piel ardiente por el alcohol.
El mundo daba vueltas.
Intentó llamar a Chloe, pero su amiga seguía incomunicada.
Desesperada, buscó en su agenda.
Sus dedos rozaron el nombre de Finn, pero en su esta