— No tengas vergüenza - Maximus se acercó a ella - Debes de saber que serás buena en el futuro y que esté lado tuyo, me fascina.
— Tú habías dicho que no te importaba que yo estuviera casada - Julieta sentía caliente sus mejillas, pero fue el propio Maximus quién le había dado la confianza de hablar.
— He cambiado de parecer, vamos conmigo - el hombre estiró sus manos y Julieta no dudo en tomarlo, ella iría con el hombre a dónde él dijera, después de todo en todos sus aprietos parecía estar é