Alonso tocó a la puerta y entró. Se sentó a un lado de su amigo, observó también las fotos y videos.
Alonso le hizo un comentario. “Te veías feliz”.
Erick sonrió. “Si, creo que lo era, no había traiciones, no había el peso de llevar la empresa, no tenía que ser el hijo perfecto para que mi padre estuviera contento, en USA no podía equivocarme o me llevaría de encuentro todo el negocio de la familia… Aquí era solo un simple mecánico”.
Alonso preguntó. “¿Qué vas a hacer? Ella se va a casar y n