Marina respiró hondo, tocó la puerta de David, él le pidió que entrara.
David estaba sentado leyendo en la cama, ya llevaba su pijama, Marina se acercó a arroparlo. “¿Quieres saber más de él?”.
David la miró. “Yo… ¿No puedo decirle la verdad? ¿Podríamos usar las fotos?”.
Marina negó. “No podemos, eso le afectaría a su cerebro ¿Entiendes? El doctor dijo que él recuperara la memoria con el tiempo”.
David frunció los labios. “Pero…Ya han pasado cinco años y no ha recordado nada”.
Marina acari