El hombre se levantó pidiendo a sus hombres que salieran haciéndoles una señal con la cabeza.
Camino alrededor de la habitación mirando a la chica que estaba de pie en medio del lugar. Después de unos segundos habló. “Te dije que te alejaras”.
Ella nunca bajó la mirada, no iba a dejar que la asustara. “Yo no puedo hacerlo”.
El hombre sonrió. “¿Cuánto dinero quieres?”.
Marina abrió muchos sus ojos. “Yo no quiero dinero… Yo amo a Daniel”.
El señor Raúl repitió lo último que ella dijo. “Daniel…”
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