Tomo mi extensión y le llamo; a esta hora mi agua y mi café deberían estar en mi escritorio, la observo y al darse cuenta que lo que suena es mi extensión antes de levantarla clava sus ojos en mi con sorpresa
─ ¡Buenos días señor Tenesi! ¿Puedo ayudarle en algo? ─ Comenta con su dulce voz del otro lado de la línea, me concentro en ver mover sus carnosos labios los cuales hoy trae en un rosa pálido que se ven muy bien.
─ ¡Mi café y mi agua ya deberían estar sobre mi escritorio! ─ Comento en ton