RUBEN
Nada me lo impide, la quiero para mí y es todo, la voy a tener eso es bastante obvio, ya la veo mucho mejor, la hinchazón cedió casi por completo y es que aún me quedan dos días más con ella y no quiero desaprovecharlos por nada del mundo.
Me levanto del sofá y a pasos largos me aproximo a ella para rodearla como un animal a su presa, mis ojos bailan por todo su cuerpo y cuando llego a su parte trasera me aproximo muy sugestivamente.
─ ¿Sabes que me gustas verdad? ─ La veo como empieza a