— Vamos, acompáñame a saludar a unos invitados, dejemos que los hombres conversen. — Pidió la tía a Alina.
— No me tardaré, abuelo, Dorian, cuida de él mientras vuelvo. — Alina dejó a su querido abuelo al cuidado de su esposo.
Dorian con un movimiento discreto alertó a sus guardaespaldas que estaban camuflados entre los invitados para que cuidarán de su mujer.
— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que visitaste la mansión Altamirano, Alina, ¿Has venido a preguntarle a tu abuelo