La mejor chef del mundo y la más hermosa.
Un rato después, el CEO bajó con Griselda en brazos, ya el mayordomo Luis lo esperaba con una reluciente silla de ruedas.
— Señor está lista.
— Gracias Luis. ¿Quieres dar un paseo por el jardín, Griselda?
— ¿Qué...? ¡Claro que sí, esto es genial, súbeme, súbeme, solo lo he visto por la ventana de tu habitación, vamos ya! — La bella ojiverde estaba muy emocionada.
— Calma, calma, ya vamos. Pero que impaciente es señorita Smith. — Isamel puso cuidadosamente a la chica en la silla y d