La voz del CEO Rossi retumbó en el despacho, no iba a permitir que nadie se expresara de esa forma de su futura esposa y de su preciado bebé.
— Rompe lazos con Griselda, así la evitas de soportarte, la evitas también de ver cómo la odias por ser la hija de la mujer que tú padre más amó en su vida, y sobre todo la evitas de la envidia que le tienes por qué ella posee una esencia noble y pura a diferencia de tí.
— !Tú...! ¿Cómo te atreves a hablarme de esta forma? !Yo soy la señorita de la