Sergey Ivanov preguntaba al senador. Estaba alardeando mucho, y le tenían que bajar esos aires.
— Soy un hombre excepcional, ¿Qué te puedo decir? ¿O me vas a decir Sergey, que tú no te consideras de la misma forma?
El senador fijó su mirada en el CEO ruso.
— Soy un hombre de mucho valor, impresionante y maravilloso, un dios viviente para mi esposa, pero no lo ando presumiendo.
— Deberías intentarlo, trabaja más en tu seguridad hasta que lo consigas.
— Seguridad es mi segundo nombr