Pronto la habitación fue provista de lo que el pequeño Aleksey necesitaba.
El médico canalizó al niño y le puso unos medicamentos que le ayudarían a bajar la fiebre. También le fue puesto oxígeno y una máquina para leer su oxigenación y los latidos del corazón.
Isabella aplicaba compresas frías en la frente de su hijo para que le bajara la temperatura y así evitar que convulsionara.
— Pudimos estabilizarlo, por ahora solo queda esperar y ver cómo reacciona su cuerpo. La ventaja de se