El asombro de la bella pelirroja fue tanto que se quedó sin palabras y clavada en su sitio, se trataba de su jefe, su malhumorado jefe. ¿Qué diablos hacía él en su casa? ¿Acaso la había venido a supervisar sobre el pie y su evolución?
— Buenas noches señorita Smith. Me disculpo si mi presencia le sorprende de esta forma. — El CEO Larsson estaba perdido en la belleza de Griselda, siempre la veía vestida en ropa de oficina, y aunque se veía preciosa, hoy estaba deslumbrante.
— No, yo... Ya