El león defiende a sus cachorros.
Isabella no terminaba de tomar en serio las palabras de sus hijos. Ellos eran pequeños ahora y cuando pasara el tiempo se les iba a olvidar.
La chef se aseguró de que sus hijos comieran su sopita con pollo y verduras. Después subió a la habitación a llevarle los alimentos al hombre ruso.
— Sergey. Tenemos que hablar. — La bella mujer se escuchaba sería.
— ¿Qué pasa? Tú tono de voz parece algo serio?
— Si... Es algo importante para mí. Quiero hablar contigo sobre regresar a trabajar a