Desahogando pruebas, Sergey está hundido.
Después de un mes de haber sido dado de alta del hospital, Adriano había seducido a Fiorela una helada noche en la que con sus besos y sus caricias la hizo perder la cordura.
El abogado había robado la pureza de la bella mujer oriental. La había hecho su mujer en una apasionada entrega. Fiorela no pudo poner resistencia al varonil hombre, estaba loca por el y ya lo amaba demasiado.
Esa noche Adriano le había sembrado en el vientre a su prometida un bebé, ella esperaba el próximo heredero