Uno de mis trillizos puede ser tu yerno.
Lo que Adriano no sabía era que el comandante en jefe ya había recibido dinero de parte de Carlos Ontiveros, el hombre le daría el fallo a favor al hombre que había denunciado.
Mientras tanto el abogado pudo entrar a ver a Sergey. El ruso se encontraba en una celda bastante austera con otros presos.
— ¡Sergey Ivanov, vendrá con nosotros! — Dos policías sacaron al hombre ruso de la celda para llevarlo a un pequeño cuarto.
— Adriano, ¿Cuando llegaste? ¿Quién te llamó?
— ¿Quién más va