Declaración de amor.
El abogado se negaba a dar su brazo a torcer. Se haría el difícil un poco, después no quería que lo terminarán dejando por facilote.
— Digamos que... Me complace y aviva mi pasión rescatar una damisela en apuros.
La respuesta ambigua del hombre dejó un poco confundida a Fiorela. Pero ella decidió seguirle el juego.
— Entiendo, te confieso que a mí me vuelven loca los héroes, sobre todo los que son valientes y arriesgan su vida por una mujer en peligro. !Esos, esos son mis favoritos!