El sábado.
Ese sábado, Zoé estaba realmente positiva, ella estaba segura de que cuando se reuniera con el dueño del local que le gustó, este se lo arrendaría.
-Mi niña, vamos a almorzar, aun tengo todo el dinero que me has pagado desde que cuido a Danielito, yo no tengo en quien gastarlo, tu no me dejas pagar nada de la casa, así que vamos, tenemos un almuerzo de negocios, necesito hablar contigo, dijo Rosa seriamente.
-Mamá Rosa, te he dicho muchas veces que ese dinero es para ti, yo no tengo con que pag