CAPÍTULO 64
Punto de vista de Orion
—No —susurré, la palabra saliendo estrangulada y desesperada.
Corrí hacia ella, los pies crujiendo sobre los cristales rotos que apenas registré. Caí de rodillas a su lado, las manos extendiéndose hacia ella pero deteniéndose un segundo, temiendo tocarla, temiendo lo que iba a encontrar.
Le sangraba la cabeza: un oscuro y pegajoso manchón de sangre le apelmazaba el pelo y le corría por la cara en finos regueros rojos. Tenía la cara magullada, ya hinchada, con