Cuando el agente me hizo acompañarlo, pensaba que me llevaría otra vez a la celda, pero me hizo subir a un coche patrulla, marchandonos de la comisaría. Llegando casi una hora después a un edificio que por fuera me di cuenta que era bastante grande, con unos guardias en sus torres armados, en ese momento supe sin tener que preguntarle al agente que me llevaba directamente a la cárcel de mujeres de la ciudad. Después de que abrieran unos grandes portones de hierro, entramos dentro parando el age