96| Fichas en un juego.
Adrián se puso de pie como un relámpago.
— ¿Disculpe? — le preguntó al coronel.
El hombre asintió con vehemencia.
— Así como escuchaste, muchacho. Necesito que nos otorgues completa libertad para hacer lo que tengamos que hacer con el barco.
Adrián agachó la mirada.
— ¿Podría hablar primero con Francisco?
— No importa — dijo el hombre — . Necesitamos acceder al barco.
— Está bien, nosotros los llevaremos.
— No, necesitamos el control total de la carga.
Dentro de Adrián algo le decía que