Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente no me molesté en poner el despertador, porque era mi día libre en el bar. Pero empecé a sentir como mi cama se movía de lado a lado. Enseguida me levanté asustada, me asomé a la ventana viendo una maquinaria de obra que tenía una cadera terminando en bola, volví al dormitorio para ponerme una bata, cogi las llaves de mi casa marchando hacia la calle. Cuando me vieron los obreros salir de la portería enseguida pararon las máquinas mirandome asustados mientras se acercaba uno de los obreros a donde yo estaba.
—- Señorita ¿que hace en el edificio? no se da cuenta de que podíamos haberla matado — me gritó el hombre.
—- ¿Dónde está su jefe? a ese si que lo voy a matar yo pero con mis propias manos, se lo juro, —- grité dirigiendome hacia donde vi que estaban Mark y sus socios.
—- Estas guapa por las mañanas —- me dijo Mark sonriendo como siempre, pero yo le di un fuerte bofetón en su mejilla
—- Eres un desgraciado, sabías que estaba en casa ¿porque estás haciendo esto? me podías haber matado —- le dije, dándole puñetazos en su pecho escuchando cómo se reía.
—- Lo siento, pero no lo preguntare mas, mañana nos casaremos quieras o no —- me gritó
—- Nunca contigo, prefiero meterme a ahhhh, te odio Mark como te llames —- grite
Mark rodeó mi cintura con su brazo, pegando sus labios a los míos, en un dulce beso que hizo que me calmara en el momento.
—-- Dile a tu jefa que mañana no irás al trabajo, nos casaremos en el juzgado de paz a las diez de la mañana, te recogeré un poco antes. —-- me dijo clavándome los preciosos ojos verdes en mi corazón.
—- Ni lo sueñes, ahora me voy, pero por favor señor importante, aún no tires el edificio, tengo que recoger mis cosas —- le comente gritando.
Me fui más cabreada a mi casa, pero al entrar le di un portazo a la puerta sentandome en uno de los sillones que tenía, de tan furiosa que estaba me puse a llorar como una niña pequeña. Un buen rato después, me vestí, cogi mi bolso y mi teléfono, marchandome de mi casa, fijándome en como me miraban todos los obreros, acercándose uno a mi.
—-- Señorita la obra según el jefe se queda parada solo hoy, pero le aconsejo que no tarde mucho en vaciar su casa, no queremos que haya ningún accidente cuando reanudemos el trabajo mañana—- me dijo el hombre.
—-No se preocupe por mí, mañana podrán seguir con lo que están haciendo, no tengo tantas cosas, solo recuerdos —- le comente, marchandome después de aquel lugar.
Me fui al bar donde trabajaba, sorprendiendose mi jefa cuando me vio entrar y me senté en una de las sillas de la barra.
—- Bianca ¿que haces aqui? hoy es tu día libre —- me comentó riendo.
—- Ya lo sé jefa, pero si no me hubiera despertado ahora estaria debajo de los escombros del edificio de mi casa. ¿me pones un café por favor? pero de esos que te despiertan como tu sabes, maldito Mark como se llame —- le respondi muy agitada.
—-- ¿Qué te ha hecho esta vez? el hombre se nota que contigo fue flechazo a primera vista y se le ve que tiene mucho dinero, anda tonta una sonrisa y una caricia y lo tienes comiendo de tus manos — me comento mi jefa.
—- Jefa, sabe lo que le digo, que hay platos donde puede comer ese imbécil, mis manos son mías y no le pienso dar ninguna para que coma —- le respondi escuchando reirse a mi jefa
—- Bianca ¿qué haces en el bar? Ya, has venido para ver al guapo CEO —- me dijo mi amiga Viki.
—- He venido para pedir un favor, mañana me tengo que ir de mi casa y no tengo donde ir —- les dije.
Mi amiga y mi jefa se quedaron mirandome muy extrañadas, pues ellas no sabían que me habían embargado mi casa y tenía que abandonarla esa misma semana.







