Mark me empujo hasta la pared, atando mis manos con las esposas, acarició mi barbilla para levantarla y así mirarle a los ojos, acarició suavemente mis pechos, pellizcando mis pezones con sus dedos, siguio con sus dedos hacia mi pubis, mi entrepiernas, dándome masajes en mis piernas primero subiendo luego por mi entrepierna, sin dejar de mirarme, Me puso de espaldas a él y cogió un látigo de tiras suaves, acariciando todo mi cuerpo con el, excitando cada vez más. Cuando me dio varios latigazos