Dos horas después de que Tomas me llevara a urgencias, el medico me dio el alta, Mark no quiso ni que andará ni quería que me dieran una silla de rueda, me cogió en sus brazos para llevarme a su coche, pero tener tan cerca su rostro, el perfume que usaba que me volvía loca, sus labios tan deseables como si fuera un dulce, los músculos duros que se notaban en sus brazos, me di cuenta de que todo en él era deseable y lujurioso.
Llegamos al coche, abrió la puerta sentandome dentro con mucho cuida