Poco después me levanté del suelo y empecé a escuchar como si quisiera abrir la puerta de mi dormitorio, pero no hice caso, si no que me tumbe en la cama tapandome hasta la cabeza de lo aterrorizada que estaba. Al día siguiente me desperté pronto, me asee, me vestí y bajé a la cocina para desayunar.
—- Buenos días Anita, ¿se ha levantado ya Mark? —- pregunte
—- Aún no Bianca, pero no tardará en aparecer por la cocina, ¿quieres un bollito recién hecho? —- me pregunto.
—- Si gracias, hoy neces