En otro rincón de la ciudad, el teléfono de Brith vibraba insistentemente sobre la mesa de su oficina. Estaba revisando unos documentos importantes cuando el sonido lo sacó de su concentración. Al principio, ignoró las notificaciones, pero el zumbido constante lo obligó a mirar la pantalla. Lo que vio lo dejó helado.
Un titular en letras mayúsculas acompañaba una serie de fotografías: “BRITH CARTIER Y SOFÍA: ¿RECONCILIACIÓN EN EL AEROPUERTO?”. Las imágenes eran claras, demasiado claras. Allí es