Mundo ficciónIniciar sesión—Llegamos —anuncia Adriano.
Se baja del auto y en tres segundos ya lo tengo abriendo la puerta del auto para mí.
—Gracias —sonrió.
—Vamos, bella dama —me ofrece su brazo y engancho mi brazo en el.
Entramos. Adriano da su nombre y nos llevan a nuestra mesa en el camino observo todo y es muy elegante se ve que una reservación aquí es muy costosa.
—Te gusta— habla Adriano cuando y







