Sin piedad.
Narrador Omnisciente.
Permitiendo que la demonia estuviera en su forma humana, Zain no dejaba de domeñar su cuello, apretando cada vez más mientras ella sentía que le faltaba el aire y aunque no le haría daño alguno, sí que la hacía sufrir y era justo lo que buscaba el rey de los demonios; provocar que se arrepintiera de haber sobrepasado su mandato.
—Mi señor juro que lo hice con plan de asustarla— gritó con voz apenas audible, puesto que nadie era capaz de provocarle nada, por más que apret