POV de Belle
En el momento en que Talia se sentó a la mesa, el aire se volvió pesado. Era obvio: el elefante en la habitación. No era solo yo quien lo sentía. Mis padres se habían quedado más callados, la mano de Jasper nunca se apartó de la mía, e incluso Ethan y Marcus, hombres que apenas la conocían, parecían incómodos, como si hubieran entrado en una habitación con una bomba a punto de explotar.
Intenté obligarme a comer, pero cada bocado se convertía en polvo en mi boca. Sonreía cuando era necesario, asentía ante pequeñas conversaciones, pero todo el tiempo sentía los ojos de Talia sobre mí. Observándome. Esperando.
Quería levantarme y gritarle. Quería decirle que no tenía derecho a estar allí, que no tenía derecho a sentarse en esa mesa, que no tenía derecho a respirar el mismo aire que la familia y amigos que me amaban. Pero no lo hice.
Porque esta era mi cena de ensayo. Porque mis padres estaban allí, brillando de orgullo. Porque Jasper estaba a mi lado, cargando ya con sufici