El paquete llegó un jueves a las once y veinte.
Ada lo trajo sin comentario, lo dejó en la esquina del escritorio de Sera y se fue. Sin remitente en el envoltorio exterior. Papel marrón liso, atado con cordel, el tipo de envoltorio cuidadoso que no era accidental.
Sera lo miró un momento. Luego terminó el párrafo en el que estaba, dejó el bolígrafo y lo abrió.
El papel marrón se desprendió en una sola pieza. Adentro había un marco. Simple, madera oscura, caro de la manera en que las cosas son c