En la mansión Ferreira, Dallán, permanecía convaleciente en su habitación, sus padres habían justificado su ausencia de la escuela, se iba a tomar unos días para recuperarse, más como era sábado, todos estaban en casa
— Dallán, cariño baja a desayunar con nosotros, ya todos te están esperando abajo — Aithana, llamó a su hijo a desayunar
— Voy, mamá, ya bajo
Una vez que todos estaban en la mesa, la madre inició la conversación
— Quería comentarte que papá, ya ha despedido al grupo de v