El CEO, seguía con sus lentes oscuros puestos como habitualmente lo hacía, La señora Rodríguez y el heredero, se quedaron viendo por unos momentos, no querían hacer sentir mal a Deeguel, pero definitivamente el no podía conducir el coche
— Mamá, dile a papá, que llame al chófer, soy muy pequeño para morir en un accidente de auto — le susurraba bajito el niño a su madre, para no lastimar la autoestima de su padre
— Cariño... baja de ahí, llama al chófer, sabes que por el momento hay cosas que n