Los Sorento, no eran alguien con quién pudieras jugar, eran asesinos de sangre fría,, su ambición era desmedida y no negociable con sus rehenes, pero la seguridad y temple de la joven Ferreti, no dejó margen a una negativa, cooperaría pero siempre y cuando dejaran ir a su hijo
— ¡No estoy seguro de que debamos ceder a las exigencias de la mujer, ella no está en condiciones de pedirnos nada, tener dos cartas es lo mejor para asegurar el éxito!
— Su argumento me convenció, aún siendo mafio