Alejandra se quedó sin palabras, a decir verdad no podía creer lo que escuchaba de los labios del aterrador CEO, le acababa de pedir que se quedara a su lado, ¿cierto?
— Quédate a nuestro lado Alejandra, sé que antes de llegar aquí tenías una vida, un novio al que querías, y que te quería, pero el destino nos puso en el camino, estamos juntos, somos esposos, eres mía, yo... soy tuyo, no puedes marcharte — La voz de Deeguel, parecía una súplica de amor, él en verdad no quería perderla
— Deeguel