Una bella mujer rubia de ojos verdes, esa tenía que ser Alejandra, sin duda, Deeguel, le respondió al hermano de su amigo
— No es mi prima y obviamente mi hermana tampoco, ella es mi esposa, así que mucho cuidado con acercarte de más a ella porque es mía, Dante, dile a tu hermano que se comporte o le daré una paliza — pedía el mafioso, nadie podía acercarse a su mujer
— Adriano, compórtate, nunca debes intentar seducir a la esposa de un mafioso, eso podría costarte la vida, mejor dime qu